miércoles, 12 de junio de 2013

MEDIACIÓN E INTELIGENCIA EMOCIONAL.

"No hay ningún viento favorable para aquél que no sabe a qué puerto se dirige" (Arthur Schopenhauer).

Así es. No hay viento favorable para quien no sabe a dónde se dirige.

Cultivar la inteligencia emocional nos permite saber, primero, dónde estamos (cuál es nuestra realidad), y segundo, hacia dónde queremos ir (en caso de que tengamos interés en cambiar nuestra realidad actual).

La inteligencia emocional tiene un aspecto interno, personal, de autoconciencia de nuestra realidad, del control de nuestras emociones, y en éste aspecto podemos y debemos motivarnos para realizar los cambios personales que sean necesarios con el fin de ir a donde nos interesa.
La inteligencia emocional también tiene un aspecto externo, de relación con otras personas. En éste aspecto tomamos conciencia de la realidad de esas otras personas, a las que debemos aproximarnos de una manera empática (comprendiendo y respetando). Y, además, en ésta relación con otros debemos cultivar las habilidades sociales, especialmente el conjunto de habilidades que engloba la asertividad (básicamente comunicación adecuada y respetuosa con los demás, y seguridad y confianza en uno mismo).
La psicología cognitiva ha desarrollado interesantes aportaciones en éste campo. Yo vengo recomendando la lectura del libro "El arte de no amargarse la vida"; un éxito del psicólogo cognitivo Rafael Santandreu, un reciente éxito editorial cuya presentación puede verse un youtube a modo de conferencia de una hora de duración, que también recomiendo ver.
Según GOLEMAN la inteligencia emocional nos permite entender, controlar y modificar estados ánímicos propios y ajenos. Por eso es fundamental en la mediación. Por una parte, la mediación será más fácil de llevar a cabo en la medida en que las partes en conflicto tengan cierto desarrollo de su inteligencia emocional (cuanta más inteligencia emocional tengan las partes en conflicto más posibilidades habrá de llegar a un acuerdo). Por otra parte, la inteligencia emocional del mediador también contribuirá de manera muy importante a que la mediación sea un éxito, por lo que el mediador deberá esforzarse en desarrollar constantemente su inteligencia emocional.

JOSÉ ANTONIO GERMÁN LÓPEZ-ACOSTA.
ABOGADO Y MEDIADOR.
12-6-2.013.

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