lunes, 23 de septiembre de 2013

LA MEDIACIÓN ROMPE VIEJOS ESQUEMAS (ganador/perdedor) Y LOS SUSTITUYE POR OTROS NUEVOS (ganador/ganador).

Hay un viejo modelo de negociación denominado “adversarial” (de adversario) en el que se parte de las ideas de que el conflicto es algo negativo (una especie de guerra) y de que “el otro” es un adversario al que hay que “vencer” para solucionar el conflicto. Según este modelo el que consiga vencer será el “ganador”, y el vencido será el “perdedor”. Estos planteamientos llevan a la ruptura de las relaciones entre las partes.

Hay otro modelo de negociación denominada “colaborativa” (de colaborar) en la que se parte de la idea de que el conflicto es algo natural en las relaciones humanas, y “el otro” no es un adversario sino alguien con quien hay que colaborar -negociar- para solucionar el problema.
Se afirma incluso que el conflicto es algo positivo porque la búsqueda –con el otro- de soluciones pacíficas para superar el conflicto nos puede ayudar a crecer como personas.
Aquí siempre hay dos ganadores. Si hay acuerdo, porque hay acuerdo, y si no hay acuerdo porque al menos habrán conseguido entender el problema desde la perspectiva del otro.
Estos planteamientos permiten la continuación de la relación entre las partes (y dejan abierta la posibilidad de llegar a un acuerdo en el futuro).

En Mediación se sigue este modelo de negociación –colaborativa- cuyas características son las siguientes:

1/ Confianza de cada parte en el mediador, en el procedimiento, y en la colaboración de la otra parte. Esta confianza tiene como consecuencia que las partes, ya sea espontáneamente, o ya sea al responder a las preguntas del mediador, expongan con claridad sus intereses.

2/ Contemplación de los intereses del otro.
La contemplación del otro y de sus intereses supone que cada parte se haga una idea de conjunto sobre el problema común y sepa que hay que intentar darle una solución a ese conjunto.

3/ Diferenciación entre el “otro” y el “problema”.
Diferenciar entre el “otro” y el “problema” lleva consigo tratar al otro con respeto (a su inteligencia, a sus emociones, a sus intereses; a él como persona digna de ese respeto).

Y 4/Proposición de soluciones que incluyan los intereses fundamentales de las dos partes.
Esto último quiere decir que no siempre se podrán satisfacer todos los intereses de todas las partes. En consecuencia, cada parte deberá establecer cuales son sus intereses en orden de prioridad, con el fin de poder renunciar en la negociación a algunos intereses que no sean prioritarios.


José Antonio Germán López-Acosta.
Abogado y Mediador.

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