sábado, 15 de junio de 2013

LA ELECCIÓN entre LO JUSTO JUDICIAL y LO JUSTO EN MEDIACIÓN.

Para elegir si la solución de un conflicto la buscamos por la vía judicial o por la vía de la mediación podrían considerarse las exigencias básicas de una y otra vía.

Para obtener LO JUSTO JUDICIAL son necesarios cuatro requisitos:
 1º/ tener razón desde el punto de vista legal (a veces no se tiene razón ó no se tiene toda la razón);
 2º/ saber pedirla (a veces no se sabe pedir o no se sabe pedir correctamente);
 3º/ poder probarla (a veces no se puede probar o no se puede probar todo lo que uno quiere), y
4º/ que el Juez te la quiera dar (lo que a veces no ocurre, aún concurriendo los otros tres requisitos, por interpretar la ley o las pruebas de manera diferente y perjudicial para los intereses del solicitante; por un cambio de criterio legal o jurisprudencial, etc.).

Quiere ello decir que un juicio puede perderse:
1º/ por no tener razón;
2º/ por no saber pedirla;
3º/ por no poder probarla;
4º/ por que no te la quieran dar, ó incluso
5º/ por varios de esos factores.

Frente a ello, para obtener LO JUSTO EN MEDIACIÓN hay que llegar a un ACUERDO en un procedimiento de mediación, dirigido por un profesional, pero que sólo depende de las partes (siempre que puedan legalmente disponer de los derechos de que se trate). Ello supone:

1º/ que no es preciso tener razón desde el punto de vista estrictamente legal, sino que es suficiente con tener razón o parte de razón con un sentido de justicia más amplio, aceptado por acuerdo de las partes;
2º/ que no es preciso saber pedirla, porque el mediador ayudará a las partes en conflicto a exponer y pedir lo que interese a cada una,  y equilibrará la posición de la parte que lo necesite;
3º/ que no es preciso probar, pues en pocos casos se practica alguna prueba (normalmente pericial) y son las partes las que deciden sobre la manera de practicarla y la manera de valorarla; y
4º/ que no es preciso que nadie te de la razón  puesto que son las propias partes las que se dan a sí mismas y a la otra una solución razonable para todas.


En la elección de la vía a seguir -judicial o mediacional-  (y también en la tesitura de llegar o no a un acuerdo dentro de un procedimiento de mediación), el interesado tendrá que valorar, entre otras cosas, cuál sería su "peor alternativa a un acuerdo negociado" (PAAN), y si ésta se le representa mentalmente como muy perjudicial para sus intereses -con riesgo de no solucionar su problema, o de salir condenado en un eventual procedimiento judicial- podría ser un motivo razonable para elegir la vía de la mediación en vez de acudir a la vía judicial.

JOSÉ ANTONIO GERMÁN LÓPEZ-ACOSTA.
ABOGADO Y MEDIADOR.