lunes, 24 de junio de 2013

Pasar de LA RELACIÓN a la COMUNICACIÓN.

Estoy releyendo un libro muy interesante sobre comunicación que compré en 1.997. Se titula "El arte de comunicarse" (subtitulado "Técnicas para comprenderse con o sin palabras y mejorar nuestras relaciones humanas),  de Thierry Tournebise (Ediciones Robinbook S.L.; 1.996) En su primer capítulo expone algunas ideas que voy a comentar a continuación.

En la comunicación interpersonal hay diferentes grados o niveles. Nuestra comunicación con la mayoria de las personas suele ser una comunicación limitada a la relación -normalmente superficial- que tenemos con ellas. A este tipo de comunicación de poca intensidad  podemos denominarla "relación". En una relación cada uno es relativo al otro, está de alguna manera vinculado al otro, y hay una influencia mutua de comportamientos u omisiones, unos conscientes y otros inconscientes, debidos a la presencia del otro. Así, se hacen cosas que no se harían en ausencia del otro, y se omiten cosas que se no se omitirían en ausencia del otro. En su aspecto consciente podemos cambiar o ajustar el tipo de trato que tenemos con otra persona, y en definitiva la relación. Pero tiene también un aspecto inconsciente e involuntario.

  La "comunicación verdadera" -la "comunicación"- es algo más que relación; "es una forma especial de relación en la que uno comprende y es comprendido por otro". Esta definición ya da una idea de la poca frecuencia con la que se produce la verdadera comunicación (en adelante la "comunicación").

La "comunicación"presupone una decisión personal, consistente en "ser comunicante" con otra persona.

Sin embargo, con frecuencia elegimos lo contrario, es decir, "no comunicar" y mantenernos en el terreno de la relación. Esto suele deberse básicamente al miedo (a los demás, y a uno mismo) derivado de experiencias vitales que en el pasado nos hicieron daño y que no supimos integrarlas en nuestro ser como elementos enriquecedores, por lo que las arrastramos como una pesada carga que condiciona nuestra comunicación. Por eso sería conveniente revisar y estructurar todas nuestras experiencias de comunicación del pasado para aprovechar la riqueza que puedan aportarnos y liberarnos de lo que sólo sea una pesada carga.

Tanto en la"relación" como en la "comunicación" hay dos maneras simultáneas de comunicarse, la verbal y la no-verbal. La comunicación no- verbal transmite alrededor del 90% del mensaje, y en caso de discordancia entre el mensaje verbal y el no-verbal que le acompaña, el receptor da más credibilidad al no-verbal porque ofrece más garantías de autenticidad al ser más espontáneo y de más difícil disimulo.

La comunicación verdadera presupone reciprocidad en la información (que se da y que se recibe), así como admisión de la información que nos transmiten, lo cual no quiere decir conformidad con la misma sino aceptación, en el sentido de respetar y aceptar lo que el otro nos transmite, comprendiendo y aceptando -aunque no se compartan- sus opiniones, sus emociones, etc., sin juzgarlo y sin pretender cambiarlo.

Por ello puede decirse que "comunicar es hacer de la relación una oportunidad de crecimiento recíproco".

Comunicar de verdad es una elección y da lugar a una actitud de apertura.

JOSÉ ANTONIO GERMÁN LÓPEZ-ACOSTA.
ABOGADO Y MEDIADOR.