viernes, 7 de febrero de 2014

INTELIGENCIA EMOCIONAL y APRENDIZAJE ESCOLAR (II).

En los programas escolares sobre inteligencia emocional y social desarrollados en Estados Unidos se enseñan una serie de habilidades personales y sociales que GOLEMAN clasifica (citando otra fuente, en “Inteligencia Emocional”, 1.995) en varios apartados sobre los que también podemos reflexionar los adultos:

1º/ CONCIENCIA DE UNO MISMO.-
   a) Aprender a observarse uno mismo y a reconocer los propios sentimientos.
   b) Aprender un vocabulario suficientemente rico que nos permita identificar nuestros sentimientos.
   c) Aprender las relaciones existentes entre los pensamientos, los sentimientos y las reacciones.

2º/ TOMA DE DECISIONES PERSONALES:
   a) Aprender a examinar las propias acciones antes de realizarlas y valorar sus posibles consecuencias.
   b) Aprender a discernir sobre si una determinada decisión está gobernada por el pensamiento o por el sentimiento (y aplicar esta comprensión a temas tales como el sexo y las drogas).

3º/ DOMINAR LOS SENTIMIENTOS:
   a) Aprender a dialogar con uno mismo para comprender los mensajes negativos que nos enviamos nosotros mismos (incluidas las autovaloraciones negativas).
   b) Aprender a comprender lo que se halla detrás de un determinado sentimiento (por ejemplo, el dolor que subyace a la ira).
   c) Aprender a buscar formas de manejar emociones básicas como el miedo, la ansiedad, la ira y la tristeza.

4º/ MANEJAR EL ESTRÉS:
   Aprender a controlar el estrés mediante ejercicios tales como la imaginación guiada y los métodos de relajación.

5º/ EMPATÍA:
a)     Aprender a comprender los sentimientos y las preocupaciones de los demás y a asumir su perspectiva.
b)    Aprender que existen diferentes formas en las que la gente siente las cosas.

6º/ COMUNICACIÓN:
   a) Aprender a hablar de los sentimientos propios y ajenos.
   b) Aprender a escuchar y a hacer preguntas.
   c) Aprender a distinguir entre lo que alguien dice o hace y sus propias reacciones o juicios al respecto.
   d) Aprender a enviar mensajes desde el “yo” (yo pienso/opino/siento…) en lugar de hacerlo desde la agresividad del “tú”.

7º/ APERTURA:
   a) Aprender a relacionarse abiertamente con los demás y a confiar en las relaciones sociales.
   b) Aprender cuándo puede uno arriesgarse a hablar de los sentimientos más profundos.

8º/ INTUICION:
    Aprender a identificar pautas en la propia vida y en las propias reacciones emocionales, y reconocer pautas similares en los demás.

9º/ AUTOACEPTACIÓN:
   a) Aprender a sentirse bien con uno mismo y a considerarse desde una perspectiva positiva.
   b) Aprender a reconocer las propias fortalezas y debilidades.
   c) Aprender a reírse de uno mismo.

10º/ RESPONSABILIDAD PERSONAL:
   a) Aprender a asumir la responsabilidad de las propias decisiones y acciones.
   b) Aprender a reconocer las consecuencias de las propias decisiones y acciones.
   c) Aprender a aceptar los propios sentimientos y estados de ánimo.
   d) Aprender a perseverar en los compromisos adquiridos (por ejemplo, estudiar)

11º/ ASERTIVIDAD:
   Aprender a ejercitar nuestros derechos y a afirmar nuestros intereses y sentimientos de una manera respetuosa con los demás, sin incurrir en agresividad ni tampoco en sumisión.

12º/ DINÁMICA DE GRUPO:
a) Aprender los valores derivados de la cooperación.
b) Aprender cuándo -y como-  mandar y cuándo obedecer.

13º/ SOLUCIÓN DE CONFLICTOS:
a) Aprender a jugar limpio con los compañeros, padres y maestros
b) Aprender el modelo ganador/ganador de negociar la solución de conflictos, es decir la mediación.

  JOSÉ ANTONIO GERMÁN LÓPEZ-ACOSTA.
ABOGADO Y MEDIADOR.

miércoles, 5 de febrero de 2014

INTELIGENCIA EMOCIONAL y APRENDIZAJE ESCOLAR.

DANIEL GOLEMAN, psicólogo y periodista científico, escribió un best-seller mundial titulado “Inteligencia Emocional” (1.995), un libro de imprescindible lectura para cualquiera que tenga interés en conocer el mundo de las emociones, sus bases científicas, el desarrollo de las mismas desde el nacimiento, y las posibilidades de incidir en la educación emocional de los niños (o de los adultos).

El título del libro hace referencia a un concepto cuya primera formulación se debe a los psicólogos John Mayer y Peter Salovey, los cuales vinieron a aportar una idea diferente sobre los ingredientes fundamentales del éxito en la vida (que con anterioridad se atribuían a la inteligencia entendida exclusivamente como coeficiente intelectual).

GOLEMAN comenta que en algunos estados de Estados Unidos el concepto de “inteligencia emocional” se ha adaptado al ámbito educativo en forma de programas sobre “aprendizaje social y emocional”, en todos los niveles educativos, desde las guarderías hasta la enseñanza secundaria (nunca es demasiado pronto, ni tampoco demasiado tarde). En la enseñanza elemental los niños aprenden a reconocer y nombrar sus emociones y el modo en que éstas les impulsan a actuar, de manera que al terminar los estudios primarios hayan desarrollado la empatía suficiente como para poder identificar, por las señales no verbales de otra persona, lo que puede estar sintiendo. Durante la enseñanza media aprenden a analizar con más detalle las emociones positivas y las negativas, y su repercusión en las maneras de actuar. Y en la enseñanza secundaria aprenden habilidades como saber escuchar, hablar de un modo que contribuya a resolver conflictos (en vez de generarlos) y saber negociar acuerdos satisfactorios para todos los implicados en un conflicto.

Según GOLEMAN la investigación científica ha demostrado que la autoconciencia, la confianza en uno mismo, la empatía y la gestión más adecuada de las emociones e impulsos perturbadores, no solo mejoran la conducta del niño, sino que también inciden muy positivamente en su rendimiento académico.

JOSÉ ANTONIO GERMÁN LÓPEZ-ACOSTA.

ABOGADO y MEDIADOR.

jueves, 12 de diciembre de 2013

ASPECTOS EDUCATIVOS DE LA MEDIACIÓN.


La mediación es una nueva manera de resolver conflictos regulada a nivel estatal por la Ley 5/2.012 (de mediación en asuntos civiles y mercantiles), pero es al mismo tiempo una filosofía de vida que fomenta la cultura de la paz, pues profundizando en la mediación se aprenden habilidades para la vida y las relaciones interpersonales, como son:

a)    conocer la riqueza y posibilidades de la comunicación humana (interna e interpersonal) y, en consecuencia, el uso del diálogo como primera opción para intentar resolver los conflictos;

b)    hacerse responsable de los propios conflictos y de su resolución mediante el diálogo (en lugar de trasladarlos  a terceras personas para que lo resuelvan);

c)      percibir y comprender las emociones y sentimientos de otras personas, y ponerse en su lugar (empatía);

d)    expresar adecuadamente frente a otras personas los propios pensamientos, sentimientos y emociones (asertividad);

e)     sobreponerse a las adversidades (resiliencia); y

f)      ver en cualquier hecho inesperado o adverso lo que pueda tener de bueno (serendipidad).


En relación a estos temas hay dos magníficos libros (para regalar o para regalarse uno mismo): “La Asertividad. Para gente extraordinaria” (Eva Bach, y Anna Forés; Plataforma Editorial; 7ª Edidición), y “La Resiliencia. Crecer desde la adversidad” (Anna Forés y Jordi Grané).

JOSÉ ANTONIO GERMÁN LÓPEZ-ACOSTA.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

La aplicación práctica de la mediación en los casos de bullying y ciberbullying MADRID, 27 de NOVIEMBRE de 2013 - LAWYERPRESS Por María Quero, Mediadora y Evaluadora. Directora de formación de AMMI María Quero, Mediadora y Evaluadora. Directora de formación de AMMIEl pasado 18 de noviembre tuvo lugar la jornada sobre “Protección de los menores ante las tecnologías de la información y comunicación” celebrada en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid y organizada por la Fundación Legálitas y Protégeles. Impactantes fueron, sin duda, las exposiciones y los datos ofrecidos sobre estadísticas de acoso a menores en las redes; sobre el uso y abuso que niños y jóvenes hacen de las mismas hasta llegar a convertirlas en su contexto habitual de relaciones interpersonales; y cómo, una vez más, el ser humano consigue dar un giro de tuerca a los medios de que dispone para acabar convirtiéndolos en un arma de doble filo: herramientas creadas con fines ligados al avance y progreso de una sociedad inmersa en la cultura de las telecomunicaciones, convertidas en caldos de cultivo para el acoso, abuso, amenazas y numerosos delitos como el grooming o el bullying que, incluso, al poder legislativo todavía le cuesta tipificar. Se analizaron en la jornada diferentes vías de actuación ligadas a la formación e información de progenitores y docentes de los centros escolares; se hizo un breve análisis sobre si los delitos de ciberacoso deberían ser o no juzgados por el código penal; se aludió al compromiso que está adquiriendo la industria para proteger a los menores a través de la creación de espacios de seguridad, sistemas de filtrado o líneas de denuncia, entre otros; y se aludió a la importancia de coordinar el objetivo y alcance del uso de las tic en el ámbito escolar con el uso de las mismas en el ámbito familiar. Tal y como publicó este mismo diario en el artículo que recogía esta noticia http://www.lawyerpress.com/news/2013_11/2011_13_007.html, se aludió en un par de ocasiones a los beneficios de la mediación y los buenos resultados que ésta tiene en determinados casos: conflictos sin gravedad excesiva y afortunadamente mayoritarios. Se reconoció como método adecuado para resolver el conflicto de fondo que puede haber en el origen de un acoso entre dos niños o adolescentes de una misma escuela, cuyo mal entendimiento se les va de las manos. Así, Francisco Manuel Garcia-Ingelmo, Fiscal de la Sala de Menores, indicó también que para estos casos cuentan con un servicio de mediación que trabaja con el acosador y la víctima. En este sentido, con respecto a los delitos de bullying y ciberbullying creo que además de todas estas medidas, debemos prestar una especial atención a un aspecto prioritario en el campo de la prevención, que es el trabajo con los propios niños, en el que se inculque autorresponsabilidad, autocontrol de impulsos y respeto a la cohabitación de las diferencias interpersonales. Para ello, debemos prestar más atención a la educación en valores pero, sobre todo, al desarrollo de la empatía en los niños. Tenemos escasas experiencias, realizadas casi de manera experimental en algunos centros escolares, donde se han implantado programas para la educación en inteligencia emocional. En ellos, los niños aprenden desde pequeños a identificar emociones, a reconocerlas primero en sí mismos para luego ser capaces de identificarlas en los demás. Aprenden a poner nombre a sus sentimientos: tristeza, alegría, ira, cariño, compasión… y a saber identificarlos y reconocerlos tanto en sí mismos como en terceras personas. Un buen desarrollo de la inteligencia emocional les ayuda también a comprender sus propios comportamientos: “¿cómo me siento cuando sucede X? y ¿cómo me comporto cuando me siento así?” y poder entonces percibir y entender el sentimiento ajeno “¿cómo se sienten los demás cuando yo hago X?”. http://www.youtube.com/watch?v=PQE4WqQSOcQ Esto cobra especial relevancia en la prevención del ciberbullying, ya que cuando se acosa a alguien a través de las redes, es aún más fácil para el acosador abstraerse del dolor ajeno y consecuentemente de la culpabilidad, ya que ni siquiera ve a su víctima y no percibe sus gestos, lágrimas o expresiones de dolor o miedo, lo que limita la capacidad de sentir compasión por ella. Aludiendo a nuestro sabio refranero: “ojos que no ven, corazón que no siente” por ello, una educación en el desarrollo de la capacidad de empatía en los menores es crucial. Si en paralelo a estos programas de desarrollo de la inteligencia emocional incorporamos la mediación escolar en los centros educativos, el beneficio es aún mucho mayor. La mediación en los casos de bullying y ciberbullying tendría una doble vertiente: Por un lado, es aconsejable para los delitos de acoso de cierta relevancia ya cometidos. Sería un procedimiento similar al que se realiza en el ámbito de la mediación penal con menores infractores. Dicho servicio ya se está dando desde la Comunidad de Madrid para casos derivados desde la propia fiscalía. Pero también se podría hacer un escalón antes, desde los propios centros escolares, para casos que no llegan a interponer denuncia pero que se detectan desde las reclamaciones de padres y alumnos. En estos casos es aconsejable la intervención de un mediador adulto, experto y ajeno al colegio, coordinado con los departamentos de orientación y estableciendo protocolos de actuación conjuntamente. Por otro lado, sería muy interesante trabajar el ámbito de la mediación escolar, implantando programas de mediación en los centros educativos que promuevan la prevención de conflictos de mayor alcance. Estos programas contribuyen a mejorar la madurez de los niños en cuanto a la resolución pacífica de conflictos, fomentando desde edades tempranas la cultura de paz y diálogo cuyo legado calará para el resto de sus vidas. Es además preventiva ya que aborda la resolución del conflicto desde su gestación, evitando que el alcance sea mayor. Hay que decir que en los proyectos de mediación escolar se da pleno protagonismo a los niños, siendo ellos mismos los que aprenden a ejercer de mediadores con sus compañeros, lo cual añade un elemento que fomenta el sentido de la responsabilidad, involucración y pertenencia en el proyecto. Las estadísticas dicen que uno de cada diez niños en edades comprendidas entre los 14 y 17 años sufrirá ciberbullying este año en nuestro país (fuente Fundación Legálitas) ¿no es como para que hagamos algo de manera inmediata?

martes, 12 de noviembre de 2013

PRESUPUESTOS DE LA PROGRAMACIÓN NEUROLINGÜISTICA (PNL).

La PNL es una teoría sobre los modos de comunicación del individuo con su entorno y consigo mismo. En consecuencia puede ser de mucha utilidad para la mediación. La desarrollaron en los años 70 del pasado siglo RICHARD BANDLER y JOHN GRINDER, y tiene una serie de presupuestos que resumidamente, según expone RAMIRO J. ALVAREZ en su "Manual Práctico de P.N.L." son los siguientes:

1/ Continuamente elaboramos mapas mentales de la realidad, del entorno y de uno mismo, produciendo imágenes internas (mapas), en las que tiene una influencia decisiva nuestro propio diálogo interno. 
EPICTETO en el siglo I a.C. ya sostenía que “no nos afecta lo que nos sucede sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede”).

2/ El mapa  no es el territorio (es una representación del territorio). Los mismos canales sensoriales que utilizamos en nuestras percepciones los utilizamos posteriormente para evocar los recuerdos (con similares sensaciones a las que nos produjeron los acontecimientos que evocan). 
Y también elaboramos mapas lingüísticos. Mantenemos un diálogo interno constante para ir describiéndonos la realidad.
En consecuencia, es posible reprogramar secuencias del comportamiento, modificar emociones y sentimientos desde dentro.

3/ No es el territorio lo que limita a las personas, sino los recursos que se reflejan en sus mapas mentales.
Podemos comprender los croquis mentales de quienes normalmente logran alcanzar sus propósitos para adoptar en nuestros propios mapas internos esas mismas rutas.
Asimismo es posible actuar sobre el autodiálogo interno para propiciar cambios de comportamiento.

4/ No existen fracasos ni errores, sólo resultados.
Si algo no funciona, prueba a hacer algo diferente (ejercicios de reprogramaciones mentales; cambiar las rutas mentales).

5/ El comportamiento es una cosa, la identidad otra (distinción entre el ser y el obrar). “Somos” seres humanos y “actuamos” como tales, acertando unas veces y equivocándonos otras (ALBERT ELLIS).
Ojo a las autodefiniciones limitadoras.
El “Yo” es la parte esencial, y es diferente de los actos.

6/ Cada persona funciona de la mejor manera posible en el contexto en que se halla, y escoge siempre la opción más adecuada de entre las que tiene a su disposición en su repertorio de conductas.
Tenemos que tener  mapas lo suficientemente ricos como para encontrar una variedad de alternativas a elegir (si los mapas mentales son pobres, cuando estemos en situaciones problemáticas tendremos dificultades).

7/ Podemos considerar -metafóricamente- que cada uno de nosotros está constituido de diferentes partes. A veces hay que negociar.

8/ La comunicación es la actividad humana por excelencia. Continuamente intercambiamos mensajes, con el entorno y con nosotros mismos.

9/ La comunicación tiene lugar a través de canales conscientes (voluntarios) e inconscientes (involuntarios).

10/ El sentido de la comunicación es la respuesta que obtenemos de nuestros interlocutores. El responsable de la interpretación del mensaje es el emisor. Si la respuesta que obtengo no es la que esperaba: ¿Qué o cómo puedo hacer para obtener una respuesta diferente?

En posteriores comentarios iremos profundizando en cada uno de estos presupuestos.

JOSÉ ANTONIO GERMÁN LÓPEZ-ACOSTA.
ABOGADO Y MEDIADOR.

martes, 24 de septiembre de 2013

ESTRATEGIAS y TÉCNICAS del Mediador.

Las ESTRATEGIAS de la mediación están muy próximas a las del coaching, que pueden resumirse en cinco fases, en las cuales se reflexiona y se toman decisiones en relación a: 

1) cuál es la situación actual,
2) cuáles son los objetivos,
3) qué obstáculos impiden alcanzarlos,
4) qué opciones se proponen para alcanzarlos,
y 5)  qué compromisos/acuerdos se adoptan para alcanzarlos.

El mediador tiene como estrategia general que las partes reflexionen sobre esas cuestiones y, si es posible, lleguen a un acuerdo.

De una manera más concreta, pueden señalarse como estrategias del mediador las siguientes:

1/ Procurar que cada parte reconozca a la otra sus aspectos positivos, y particularmente el esfuerzo realizado en la iniciación y continuación del procedimiento de mediación.

2/ Conseguir que las partes concreten los hechos para hacer un listado de los temas conflictivos.

3/ Replantear el conflicto desde los intereses/necesidades de las partes (ayudándolas a que abandonen sus posiciones), de manera que sea manejable para las partes y puedan plantear opciones para resolverlo.

Y 4/ Examinar las opciones de solución propuestas por las partes para ver si es posible concluir la mediación mediante un acuerdo global.


Veamos a continuación las TÉCNICAS del mediador.

El mediador tiene que “escuchar” a cada una de las partes. Para ello tiene que buscar un lugar adecuado, donde las partes puedan estar tranquilas y cómodas, procurando evitar distracciones e interrupciones (pedirá que apaguen los teléfonos móviles y que se concentren en el objeto de la mediación). 
Esta “escucha” es una “escucha activa”, es decir una escucha en la que el mediador no sólo está atento sino que, además, participa activamente en la comunicación, tanto en su aspecto verbal como en su aspecto no verbal. Se ha dicho que el mediador no sólo escucha con los oídos sino con todo el cuerpo (y con toda la mente).

Durante la escucha la actitud del mediador debe ser neutral (respecto al objeto sobre el que se media) e imparcial (respecto a las partes), y para conseguirlo, debe despojarse temporalmente de sus prejuicios  (todos soportamos el peso de los prejuicios sobre algunos asuntos o sobre algunos tipos de personas, pero el mediador debe tratar de prescindir de ellos al intervenir en la mediación). 

El mediador debe mostrar interés por lo que cada parte va contando, y manifestárselo mediante expresiones del tipo: “Según veo…”, (ej: necesitabas que Luis te devolviera el préstamo hace un mes y no lo hizo) “Comprendo…” (ej: cómo te sentiste cuando te dijo que no te iba a devolver el dinero), “Ya…”, etc. con el fin de que continúe con su relato.

Asimismo el mediador hará parafraseos (repetición de las ideas principales expresadas por cada parte)  y reformulaciones (repetición de las ideas mencionadas pero suprimiendo de las mismas las eventuales connotaciones negativas).

En todo caso, no se trata de que el mediador esté conforme o disconforme con lo que escucha, sino de manifestar empaticamente que entiende lo que cada parte está contando y que "se pone en su lugar"

Igualmente el mediador reflejará ("técnica del espejo") las emociones expresadas por las partes con expresiones del tipo: “Veo que te disgustó…” (ej: que no te devolviera a los niños a la hora prevista), “Parece que sufriste cuando…” (ej: te faltó al respeto públicamente).

Y Finalmente el mediador hará un resumen de lo manifestado por cada parte, comenzando con frases del tipo: “Si te he comprendido bien…” (el problema surge porque tu marido no colabora en las tareas de la casa ni en el cuidado de los hijos); “Bueno, para ti lo más importante parece que es…” (ej: que tu socio dedica a la empresa la mitad de tiempo que tú y sin embargo se lleva los mismos beneficios).
 El resumen permite confirmar que se ha entendido correctamente la información que nos han transmitido, y ofrece la posibilidad de corregirla en caso de disconformidad. De esta manera se fijan las ideas principales sostenidas por cada parte y se establecen las bases para la negociación.

El mediador apoyará a la parte que lo necesite para que tenga confianza en sí misma y en sus capacidades para intervenir satisfactoriamente en el procedimiento de mediación (lo que recibe el nombre de empoderamiento).  Y asimismo el mediador legitimará a una parte frente a la otra resaltando lo positivo de la misma, especialmente cuando haya sido ninguneada o menospreciada por la otra.

A lo largo del proceso el mediador hará preguntas a las partes para a/ obtener información complementaria, b/ conseguir que las partes abandonen sus posiciones y se centren en sus intereses/necesidades, c/ identificar los intereses compartidos, d/ confirmar que hay acuerdo sobre algún aspecto, d/ confirmar los motivos que tuvo cada parte para participar en la mediación, e/  examinar las posibles alternativas para el caso de que la mediación concluya sin acuerdo, etc.


Las preguntas que hay que hacer son principalmente “abiertas” (que permiten una respuesta explicada) para que las partes cuenten su versión/visión de los hechos, aunque en algún momento también puede ser pertinente realizar alguna pregunta cerrada (sólo permite responder "sí" o "no").

Las preguntas son del tipo: ¿Qué razones has tenido para venir a la mediación?, ¿Cómo te sientes?, ¿Cómo ves tú la situación?, ¿Puedes decirme sobre qué cuestiones querrías llegar a un acuerdo?, ¿Cómo te gustaría que estuviera esta situación dentro de de un año?,¿Qué alternativas tienes si no llegas a un acuerdo?

A lo largo de las sesiones las preguntas van siendo cada vez más concretas en relación a lo que constituye el objeto de la mediación.

Deben ser preguntas que no condicionen la respuesta, es decir que puedan ser respondidas con plena libertad, porque es la única manera de mantener la confianza y la comunicación, pero que, no obstante, inciten a la reflexión y evoquen o inspiren respuestas que permitan ir avanzando en el camino hacia un acuerdo.


José Antonio Germán López-Acosta.
Abogado y Mediador.



lunes, 23 de septiembre de 2013

LA MEDIACIÓN ROMPE VIEJOS ESQUEMAS (ganador/perdedor) Y LOS SUSTITUYE POR OTROS NUEVOS (ganador/ganador).

Hay un viejo modelo de negociación denominado “adversarial” (de adversario) en el que se parte de las ideas de que el conflicto es algo negativo (una especie de guerra) y de que “el otro” es un adversario al que hay que “vencer” para solucionar el conflicto. Según este modelo el que consiga vencer será el “ganador”, y el vencido será el “perdedor”. Estos planteamientos llevan a la ruptura de las relaciones entre las partes.

Hay otro modelo de negociación denominada “colaborativa” (de colaborar) en la que se parte de la idea de que el conflicto es algo natural en las relaciones humanas, y “el otro” no es un adversario sino alguien con quien hay que colaborar -negociar- para solucionar el problema.
Se afirma incluso que el conflicto es algo positivo porque la búsqueda –con el otro- de soluciones pacíficas para superar el conflicto nos puede ayudar a crecer como personas.
Aquí siempre hay dos ganadores. Si hay acuerdo, porque hay acuerdo, y si no hay acuerdo porque al menos habrán conseguido entender el problema desde la perspectiva del otro.
Estos planteamientos permiten la continuación de la relación entre las partes (y dejan abierta la posibilidad de llegar a un acuerdo en el futuro).

En Mediación se sigue este modelo de negociación –colaborativa- cuyas características son las siguientes:

1/ Confianza de cada parte en el mediador, en el procedimiento, y en la colaboración de la otra parte. Esta confianza tiene como consecuencia que las partes, ya sea espontáneamente, o ya sea al responder a las preguntas del mediador, expongan con claridad sus intereses.

2/ Contemplación de los intereses del otro.
La contemplación del otro y de sus intereses supone que cada parte se haga una idea de conjunto sobre el problema común y sepa que hay que intentar darle una solución a ese conjunto.

3/ Diferenciación entre el “otro” y el “problema”.
Diferenciar entre el “otro” y el “problema” lleva consigo tratar al otro con respeto (a su inteligencia, a sus emociones, a sus intereses; a él como persona digna de ese respeto).

Y 4/Proposición de soluciones que incluyan los intereses fundamentales de las dos partes.
Esto último quiere decir que no siempre se podrán satisfacer todos los intereses de todas las partes. En consecuencia, cada parte deberá establecer cuales son sus intereses en orden de prioridad, con el fin de poder renunciar en la negociación a algunos intereses que no sean prioritarios.


José Antonio Germán López-Acosta.
Abogado y Mediador.